El suelo que pisas a diario te ata al mundo, te limita, te sofoca a cada paso... huye de vez en cuando de él, tropieza, ríe, sueña, pon todo de cabeza y asegúrate de no regresar jamás... -Ya sé- te dije -De vez en cuando- Mentí. Lo hago siempre con pequeños pretextos absurdos que me involucran cada vez menos con tu mundo. ¿Qué sucederá cuando no quiera regresar? ¿La habitación 418 me estará esperando con las sábanas tendidas? Difícil elección, la paradoja de todos los días, vuelo o camino. Tu amor o el mío.